Ciudad

Autónoma de Ceuta

 

Discurso                                      

 

 

Pueblo de El Salvador

 

DISCURSO DE AGRADECIMIENTO DE LA MISNISTRA

DE RELACIONES EXTERIORES DE EL SALVADOR,      Dª. MARIA EUGENIA BRIZUELA DE ÁVILA

 

Han transcurrido diez años desde que, sorprendentemente para El Salvador y para la comunidad internacional, el Gobierno y el FMLN firmaron los Acuerdos de Paz, pues resultaba impensable que lo que no se había logrado en el campo de la batalla, se alcanzara en el papel.

Enemigos acérrimos, con marcadas diferencias ideológicas al grado de dirimirlas con la locura de la guerra y la cobardía del terrorismo, pactaban hace diez años en el Castillo de Chapultepec, con la firma de un Acuerdo de Paz, poner fin a una guerra fratricida de mas de doce años que llevo a la muerte a 75.000 salvadoreños y a la migración de uno de cada cuatro compatriotas.

 

 

 

El marcado escepticismo de los analistas internacionales, era justificado, pues se intentaba creer que con la firma de ese documento, las armas se iban a callar, los grupos irregulares volverían a la vida civil y el país empezaría a recuperarse económicamente tras el retraso causado por la guerra.

 

Una década después, El Salvador es ejemplo de un proceso exitoso de transición de la guerra a la paz, sin señales de que dicho proceso se revierta. Este éxito requirió del esfuerzo de todo un pueblo, que no fue sencillo, pues exigía sanar las heridas recientes de la guerra enfrentando los desafíos innumerables del futuro. Lograr el perdón y la reconciliación de la sociedad se vislumbraban como el reto de los gobiernos de turno.

 

Sin embargo, fue el mismo pueblo salvadoreño el que dio una vez más la lección. Sobre las cenizas de una sociedad dividida, polarizada, herida y desconsolada, se levantó una sociedad amante de la libertad y del progreso, convencida que el futuro para sus hijos se encontraba en el trabajo duro y tesonero, comprometida en alcanzar mejores cotas de bienestar para las nuevas generaciones e insertando de nuevo a nuestro país en el concierto universal de naciones estableciendo una democracia  viva.

 

La convivencia armónica es en sí misma un enorme reto para todo pueblo. Hoy día, en El Salvador conviven de manera así todas las corrientes ideológicas de pensamiento, con una defensa acérrima de sus posturas, pero con una conciencia común del destino nacional.

 

¿Qué ha ocurrido, entonces, en la percepción de los salvadoreños? La voluntad de un pueblo por evitar que la guerra se repita, y eso pasa por entender que en la diversidad, en la divergencia y en el disenso está nuestra riqueza.

 

Naciones Unidas ha dado por concluido este año el Proceso de Paz de El Salvador. Para un pueblo que ha soportado un pasado tan duro, este reconocimiento a su esfuerzo de superación, anima a reponerse y alejarse de las posibilidades de una nueva fractura en el futuro y constituye una motivación para seguir adelante, pero también una aprobación de la misión cumplida hasta la fecha.

 

El Salvador busca con humildad salir adelante, pero también con el entusiasmo de una nación joven que ve en el futuro un desafío y una oportunidad. El desencuentro que hubo entre hermanos es una triste página en la historia reciente. Ahora, las diferencias ideológicas son actitudes de un comportamiento político propio de una nación civilizada que sale adelante desde el diálogo y la concertación por una senda en donde la justicia y la libertad conducen hacia la paz, el progreso y la libertad.

 

En nombre del Pueblo de El Salvador, nuestro agradecimiento a todos los que han confiado en nosotros, nos han dado su apoyo en tiempos difíciles, y nos siguen acompañando en esta nueva época de concordia y pacífica convivencia.

 

Muchas Gracias.

Ceuta, domingo 29 de junio de 2003